Un diamante de laboratorio es, ante todo, un diamante. No una imitación, no un sustituto. La misma piedra preciosa que lleva siglos simbolizando el amor y el lujo, creada en laboratorio en lugar de extraída de la tierra.
¿Cómo se crea un diamante de laboratorio?
El diamante natural se forma cuando átomos de carbono se someten a condiciones extremas de temperatura y presión durante millones de años en el interior de la tierra. El resultado es la piedra más dura que existe en la naturaleza.
La tecnología actual permite recrear esas mismas condiciones en laboratorio. Existen dos métodos principales:
- HPHT (Alta Presión Alta Temperatura): reproduce las condiciones del interior de la tierra aplicando presión y temperatura extremas sobre una semilla de carbono.
- CVD (Deposición Química de Vapor): introduce gases ricos en carbono en una cámara de vacío donde, capa a capa, se forma el diamante.
El resultado en ambos casos es exactamente el mismo: un diamante con la misma composición química (carbono puro), la misma dureza (10 en la escala Mohs), el mismo brillo y las mismas propiedades ópticas que uno natural.
¿Se nota la diferencia?
No. Ni a simple vista ni con lupa. Solo un gemólogo con equipamiento especializado puede distinguir un diamante de laboratorio de uno natural — y únicamente porque el primero no tiene las trazas de nitrógeno que el proceso natural introduce en la piedra.
El Instituto Gemológico Internacional (IGI) los certifica con exactamente las mismas 4C que los diamantes naturales: color, pureza, talla y quilataje.
¿Por qué elegir un diamante de laboratorio?
La razón más práctica es el precio. Un diamante de laboratorio cuesta entre un 50% y un 70% menos que un natural de idénticas características. Eso significa que con el mismo presupuesto puedes elegir una piedra de mayor quilataje, mejor color o mejor pureza.
Además, su origen es completamente trazable. Sabes exactamente cómo y dónde se ha creado, sin incertidumbre sobre su procedencia.
En Ecodiamante
En Ecodiamante trabajamos exclusivamente con diamantes de laboratorio de la más alta calidad, montados en oro de 18 Kts. Todos nuestros diamantes a partir de 0,40 quilates están certificados por el IGI y llevan grabado a láser su número de referencia, verificable en la web oficial del instituto.
Llevamos más de 35 años en el sector joyero desde nuestra tienda en Bilbao, Joyería Rodry. Si tienes dudas, puedes visitarnos o contactarnos directamente.
